Acuerdo con la UE, ¿chantaje, extorsión o doxa capitalista?

Julio PEÑA Y LILLO E.

La doxa como señala Bourdieu, tiene que ver con las ideas, definiciones y creencias que se toman por verdaderas y naturales. En la doxa, se condensan las nociones normativas y los valores preestablecidos desde el pun­to de vista particular, de aquellos que en un momento dado, tuvieron la capacidad de imponer su propia visión como perspectiva única, establecida y universal.

La ortodoxia por su parte, trabaja en la preservación obstinada de ese orden establecido. Al interior de un proceso de globalización capitalista, pensarse como país libre, soberano, y con una perspectiva de desarrollo endógeno, por fuera de los “encorsetados” acuerdos comerciales afines a los intereses del gran capital, es amenazar justamente el sustrato de ideas que hacen ver como irrebatibles, los valores que son propios del orden del discurso globalizado e imperante.

El chantaje o la extorsión ejercida por los defensores del sistema se hace perceptible, cuando vemos que políticas como: “las preferencias arancelarias”, que permiten el ingreso del 30% de la oferta de productos exportables no petroleros con cero aranceles al mercado europeo, son amenazadas constantemente, de no llegarse a un acuerdo comercial con la UE, a pesar de que esta medida pueda restringir de lleno el modelo de desarrollo de nuestro país.

El socialismo del Buen Vivir surgió justamente, como una propuesta contrahegemónica y heterodoxa, con la que se buscaba no solo cuestionar el poder de imposición simbólico de la ortodoxia neoliberal, sino transformar realmente el orden establecido, para poder salir del largo ciclo de empobrecimiento y destrucción de la economía de nuestro país.

Si bien el acuerdo comercial con la UE beneficiará directamente en el corto plazo a los grandes agro-exportadores (de flores, banano, palma, y demás recursos naturales), incrementándose las ventas en unos USD 500 millones en los próximos tres años, abriendo incluso posibilidades para el ingreso de nuevos productos; en un mediano y largo plazo, es muy probable que esta medida, que surge fruto de una chantaje sistémico, acabe generado un divorcio entre los gestores de la política y la ciudadanía, en beneficio de las élites de siempre.

La entrada subordinada a la UE y el acatamiento de la doxa de sus políticas internacionales, puede condenar a nuestro país a convertirse netamente en un proveedor de materias primas o “banana republic”, reproduciendo el deterioro de los términos de intercambio (materias primas pierden valor frente a los bienes industrializados) al interior de la división internacional del trabajo (países céntricos o generadores de conocimiento Vs países periferia proveedores de materias primas).

Cabe entonces recordar, que la soberanía conquistada por los países Suramericanos no se hizo obedeciendo a las políticas capitaneadas desde el norte sino al revés, desobedeciéndolas, construyendo y recuperando soberanía nacional para hacer políticas en favor de nuestros pueblos.