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¿Capitalismo cognitivo o economía social de los conocimientos?

Julio Peña y Lillo E. Presidente del Consejo de Administración de Ciespal
El reto que se abre a las sociedades latinoamericanas aún dependientes de las exportaciones de los productos primarios en el siglo XXI es el de lograr liberar la información, para democratizar el acceso al conocimiento, con miras a promover y fortalecer el desarrollo endógeno, el cambio de la matriz cognitiva y productiva, con el fin de alterar la tendencia histórica de deterioro de los términos de intercambio (renta tecnología en el Norte vs. renta de la tierra en el Sur) que condenan a nuestros países a ser vendedores de materias primas o recursos naturales.
Ecuador vuelve nuevamente a ser un protagonista de los vientos de cambio que soplan en nuestra región, al apuntalar un nuevo Código de Economía Social de los Conocimientos, Innovación y Creatividad, conocido también como Ingenios, proyecto que surge como una nueva corriente que busca desarrollar formas alternativas y más democráticas de gestionar el conocimiento, con el objetivo de beneficiar en primera instancia a los seres humanos por sobre los intereses restrictivos del capital.
Para comprender uno de los desafíos más importantes a los que nos confrontamos en este siglo XXI, debemos tener presente que el capitalismo cognitivo se sustenta en la privatización de los conocimientos, puesto que en nuestros días el proceso de acumulación acelerado del capital ha transitado de la explotación de la fuerza de trabajo (clásica), a la explotación de la ciencia, la tecnología y la innovación. La innovación al interior de los diferentes procesos productivos está directamente relacionada con el uso de la inteligencia, de los conocimientos y de las nuevas tecnologías, esto quiere decir que los retos que nos debemos plantear como sociedad en el siglo XXI no pueden ser los mismos que nos hemos trazado a lo largo del siglo XX.
El código Ingenios que se encuentra en debate en la Asamblea Nacional, busca convertirse en el nuevo dinamizador de la sociedad y los sistemas productivos, fomentando el desarrollo de los recursos tecnológicos y de los conocimientos, para evitar la reproducción del anquilosado modelo económico que fustiga a nuestros recursos naturales.
Las tecnologías digitales han surgido justamente para poner a circular la información y el conocimiento a una mayor velocidad y capacidad expansiva entre los ciudadanos. Desde América Latina se torna crucial diputar las lógicas privativas del capitalismo cognitivo, puesto que nuestra independencia productiva y económica depende hoy en día del acceso a la información y conocimiento libre, caso contrario, nuestros procesos políticos de transformación se verán fuertemente limitados, de permanecer impávidos ante los cambios que vive el planeta. Ingenios surge ahora desde el Sur, para subirse a la ola de la revolución digital, y expandir nuestras posibilidades de desarrollo social, económico y cultural, como país y como región. (O)Fuente: El Telégrafo
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