Cumbre para una comunicación contra-hegemónica

Hace poco se realizó en Guayaquil la Cumbre para un periodismo responsable en los nuevos tiempos (CUPRE 2013), organizada por la Secom. Julio Peña y Lillo reflexiona sobre el significado de este evento a la luz de los procesos emergentes en la región.

Hace aproximadamente una semana, se celebró en Guayaquil Ecuador la primera cumbre para un periodismo responsable CUPRE. Esta importante iniciativa, surgió de la necesidad que tienen los gobiernos de la “nueva izquierda”, actualmente asediados por los medios privados, de generar una nueva forma de comunicación en la que primen los intereses ciudadanos por sobre los del capital.

Como bien lo señaló el filósofo mexicano Fernando Buen Abad, en nuestro continente los medios de comunicación optaron por defender el negocio de los grupos de poder tradicionales, los cuales ya no encuentran en los partidos conservadores o de derecha el apoyo que requieren para mantener el establishment.

En nuestros días, los procesos de Izquierda como es el caso de la Revolución Ciudadana, están penetrando con fuerza en la esfera restringida de la palabra. Para estos procesos, la información que merecen los ciudadanos no puede estar delimitada a posturas conservadoras y entusiastas de un “libre mercado” que reproduce como natural, un modelo de concentración mediática que favorece a pocos empresarios.

Los cambios que vive la región exigen que la comunicación sea comprendida como un bien público, como una actividad al servicio de los ciudadanos, y no como una mercancía modelada en la desinformación, la ficción o el terror mediático. Los medios, nos dice el comunicador político Francisco Sierra, al ponerse al servicio del poder económico, han dejado de ser un contrapoder, han olvidado la pregunta de partida: ¿a quién realmente debemos defender?, han confundido libertad de prensa con libertad de empresa, afectando de esta manera tanto a la salud mental de los ciudadanos, como a los procesos políticos democráticos.

Sin embargo, las revoluciones de izquierda entienden que los medios ya no pueden y no deben estar desconectados de los ciudadanos, que es fundamental pensar al revés, pensar desde por y para la ciudadanía, pasar de la lógica del escamoteo a la lógica de un periodismo crítico y bien argumentado, fortalecer el periodismo investigativo, comprender que no se puede cubrir la realidad desde un escritorio, que es necesario trabajar en arrojar luz en todo aquello que está oculto por los grandes emporios mediáticos, que urge trabajar en un lenguaje y pensamiento emancipatorio, es decir, que ya es tiempo de transitar hacia un modelo de comunicación post-capitalista.

Comprender a la comunicación como un derecho y no como una mercancía implica entonces, desarrollar una regulación que los medios que han mantenido el monopolio de la palabra no están dispuestos a compartir. Debemos tener claro, señaló el Presidente Correa, que así como una buena prensa es vital para la democracia, una mala prensa es mortal para la misma, es por ello que resulta imprescindible democratizar e independizar los medios del gran capital y potenciar y promover la generación de medios sin fines de lucro.

Gran parte de los participante de CUPRE manifestaron que es aquí en Ecuador donde se está gestando la vanguardia de la comunicación, donde se ha comprendido que le mercado no se gobierna solo, que es necesario empoderar a los ciudadanos, democratizar la propiedad de los medios e impulsarlos a un accionar que no esté condicionado y en beneficio de los actores que controlan los mercados.