choque generacional (3)

Insensatez generacional

Julio Peña y Lillo E.

Pasados estos últimos 10 años, nadie puede dudar que Ecuador es otro. Se han realizado obras en todas las provincias del país: escuelas, hospitales, carreteras, puentes, se han otorgado becas, salarios dignos, seguridad social y un sinnúmero de servicios más.

Hemos logrado una gran estabilidad política y económica, lo cual da seguridad a nuestros ciudadanos, como a la tan convocada inversión extranjera, hemos sido capaces como país, de resistir y sostener nuestro modelo de políticas de mayor justicia social, a pesar de los duros embates ocasionados por el descenso de los costos del petróleo, la reducción del consumo de las materias primas en los mercados internacionales, e incluso, los terribles terremotos que afectaron y golpearon a grandes sectores de nuestra población, así como a sus infraestructuras en diversas regiones del país.

A más de ello, con la crisis económica global, Colombia y Perú depreciación sus monedas, afectando aún más nuestro comercio exterior, puesto que en un Ecuador dolarizado, la producción se torna más costosa y menos competitiva, por el peso del dólar y del tipo de cambio con relación a nuestros vecinos. Sin embargo, como nunca antes el país ha logrado sortear todos estos terribles inconvenientes, manteniendo una lógica social-racional de gestión de sus recursos, con una perspectiva pro-sociedad, sin amenazar las políticas e instituciones públicas que tanto han beneficiado a nuestro pueblo.

La paradoja de todas estas conquistas labradas a lo largo de estos 10 años, es que si bien nuestro modelo de gestión y de redistribución en favor de las grandes mayorías nos ha dado grandes alegrías como país y como sociedad, modelo que ha sido reconocido en múltiples ocasiones, tanto por gobiernos extranjeros como por diferentes instancias internacionales, lo que encontramos a nivel nacional, o lo que escuchamos en la cotidianidad de nuestros informativos y programas políticos, es a un conjunto de viejos analistas (sobre todo por sus ideas) económicos y políticos, conocidos también como “agoreros del desastre”, que desde el primer día de la revolución no han hecho más que criticar y despotricar contra todo tipo de políticas, conquistas sociales y obras llevadas a cabo en estos últimos 10 años.

Como nación, transcurridos estos 10 años les preguntamos ahora, ¿cómo les fue a ustedes cuando fueron gobierno?, ¿cómo nos iba como país en economía y en política?, ¿acaso ya olvidaron los 7 gobiernos en 10 años que vivimos previo a la llegada de la Revolución Ciudadana?, ¿acaso no recuerdan todas esa inestabilidad nacional y el flujo constante de ecuatorianos que tenía que abandonar el país por falta de esperanza o de vida digna?.

Qué importante sería para nuestra historia así como para la construcción de nuestra memoria colectiva, escuchar a esos sectores que en su momento fracasaron rotundamente, decir ahora: ¡Jóvenes, lo hicieron bien!, hay cosas que se pueden mejorar, ¡pero lo hicieron bastante bien!, el país ahora se encuentra de pie, tiene dignidad y camina hacia una realidad más justa.

Qué pena que esa falta de humildad y de reconocimiento, así como de apoyo crítico para seguir transformando el país, sigua vigente en quienes aún continúan abrazados a ese viejo credo neoliberal que tanto daño le ha hecho al planeta.

#ElPasadoNoVolvera

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