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La transformación digital y móvil de la Comunicación Política

CIESPAL: Presentación del libro: “La transformación digital y móvil de la Comunicación Política” Noviembre 2015

Julio Peña y Lillo E.

Para hablar de Transformación Digital y Móvil en la Comunicación Política, vale la pena recordar una importante obra, que fuera pilar de la Escuela de Frankfort, conocida como: La Dialéctica de la Ilustración, escrita por Horkeheimer y Adorno, en donde se puede apreciar, que el desarrollo y los frutos de la ilustración o de la razón, en el más amplio sentido del pensamiento, no han podido liberar a los seres humanos del miedo, ni de la escasez -que sabemos ahora artificial-, ni del imperio de la calamidad, la guerra y la desigualdad.

Si el conocer y el saber forma parte del poder, los llamados avances tecnológicos no han conocido límites, ni en la esclavización de las criaturas, ni en el desarrollo tecnológico, que ha sido puesto a disposición de la economía burguesa, tanto en las fábricas como en los  campos de batalla.

La técnica que es la esencia del saber, ha sido destinada a reproducir la explotación del trabajo y de los seres humanos sin distinción de sus orígenes.

Ahora, que estamos hablando de nuevas tecnologías móviles y digitales de la comunicación, de nuevos instrumentos para una mejor interacción social, cabe recordar a estos autores (Horkeheimer y Adorno), cuando señalan, que todos los inventos que aún prometen (como por ejemplo: medios y tecnologías digitales, medicinas, ciencia, etc.), terminan siempre por convertirse, en instrumentos para los que, lo único que cuenta, es garantizar el dominio integral de unos pocos sobre otros muchos, así como de los seres humanos sobre la naturaleza, sin miramientos hacía nosotros mismos.

Desde esta perspectiva, las luces de la razón que debía curar todas nuestras enfermedades y males sociales, que nos permitiría alcanzar la plenitud, la felicidad, y construir sociedades bien organizadas, ha terminado por minar todas nuestras posibilidades de bienestar y esparcimiento.

Basta ver ahora (noviembre 2015) los últimos sucesos en Europa, y las respuestas que esto ha generado, para comprender que seguimos teniendo a la barbarie respirándonos en la nuca.

Por ello, cuando hablamos de Transformación Digital y Móvil en la Comunicación Política, quisiera que tengamos en mente la frase siguiente:

“Cambiar el modo de hacer política, es también un símbolo, de que se puede cambiar la política” (Gutiérrez, 2015).

Esto es, ser capaces de utilizar las tecnologías, no solo para la opresión productiva sistémica, sino en sentido contrario, para ponerlas al servicio de la emancipación ciudadana.

Como señala Gutiérrez-Rubi (2015), los ciudadanos, gracias a las tecnologías móviles hoy en día, pueden dejar de ser entes pasivos, convertirse en sujetos activos, en informadores y transmisores de la realidad que percibimos, generadores de opinión pública y de noticias; puesto que las tecnologías que llevamos a la mano, pueden ser utilizadas para apoyar la acción social, ofrecer información y empoderamiento de la sociedad.

Si bien estos audaces artefactos del capitalismo suelen restarnos tiempo libre, tiempo para compartir con los demás, poniéndonos a trabajar incluso en nuestras horas de ocio, estas herramientas tecnológicas, tienen al mismo tiempo la virtud, o la facultad, de permitirnos generar y divulgar información, crear tendencias, iniciar debates políticos, o simplemente, expresar nuestra opinión.

Queda claro, como sostiene éste autor (Gutiérrez-Rubi, 2015), que en las sociedades de la información, y de la comunicación globalizada, los ciudadanos quieren relacionarse, influir, y decidir sobre los gobernantes, ya no se conforman con ser meros receptores pasivos de decisiones, ahora quieren cada vez más, ser co-participes de su destino, lo cual obliga a la política a incorporarlos como nuevos actores.

Abrirse a la ciudadanía y utilizar las nuevas tecnologías para incrementar y potenciar la participación ciudadana, contribuye a recolocar lo político, como epicentro de las actividades sociales, al mismo tiempo que coloca a la política, en la necesidad de adaptarse a esta realidad imparable, y migrar al campo de las nuevas tecnologías, si desea ser útil para las diversas sociedades del siglo XXI.

Los partidos y movimientos políticos, por su parte, tampoco pueden desvincularse de esta ola tecnológica, puesto que cada vez más, los ciudadanos migran gran parte de sus actividades cotidianas, hacia las redes sociales, al tiempo que la política tradicional, o convencional, “ya anticuada”, sigue encerrada en sus sedes de ladrillo, cemento y piedra, alejadas completamente de las personas (Gutiérrez-Rubi, 2015).

Siguiendo su lectura, en la actualidad, sería imperdonable diseñar una campaña en donde no se incluya al celular, ya que estos dispositivos están al alcance de la gran mayoría de los ciudadanos, que están, con “enfermiza” frecuencia, revisando noticias e informaciones constantemente.

Para los partidos y movimientos políticos de esta nueva generación digital, está es una gran ocasión, puesto que pueden distribuir material de campaña de forma más fácil y personalizada, alcanzando más audiencias, al mismo tiempo en que pueden politizar al público con contenidos potentes y atractivos, generando nuevos canales de conexión, y atrayendo la atención de más votantes y simpatizantes.

En definitiva, es ya indiscutible que la telefonía móvil y el internet se han convertido en los protagonistas de la comunicación, captar simpatizantes desde una perspectiva política implica entonces,  ser capaces de transmitir los mensajes adecuados, en función de cada público, combatir rumores, escuchar todas las voces y generar una mayor cercanía con información de primera mano.

Los medios móviles están obligando cada vez más a los medios de comunicación de masa, a escuchar la voz de la calle, a relacionarse con esta nueva ciudadanía digital, y con los nuevos actores sociales, que irrumpen constantemente en el panorama mediático.

Por su parte, los medios convencionales, están en un proceso de búsqueda constante de facilitación para la recepción de información por parte de los usuarios, al mismo tiempo que cada usuario, tiene cada vez más, la posibilidad de seleccionar lo que quiere ver en función de sus intereses y de sus contactos en redes sociales.

Retomando lo que señalaba al inicio, si bien la ciencia y el desarrollo han permanecido y permanecen atados a la evolución ciega de la economía, reproduciendo día tras día las injusticias que pasan a ser “normalizadas” por un sistema mediático mercantilista, el cual configura día tras día la construcción de la opinión pública y con ello de una democracia restringida.

Ahora, con la nueva tecnología de telefonía móvil, como manifiesta Gutiérrez Rubí (2015), podemos cambiar el modo de hacer comunicación y con ello, el modo de hacer política.

Frente a la crisis civilizatoria y su barbarie cotidiana, es imperativo servirnos de estas herramientas, para mejorar el mundo que nos rodea, para transformarlo, teniendo presente que en la actualidad, con la tecnología que hoy tenemos al alcance de la mano, todos somos responsables.

Bibliografía:

  • Gutiérrez R, Antoni (2015): “La transformación digital y móvil de la comunicación política”. Edi. Ariel. España.
  • Horkheimer, Adorno, (2007): “Dialéctica de la Ilustración”. Edi. Akal. España.
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