tv y manipulación

Medios de comunicación y el derecho a producir-consumir basura

José Antonio Figueroa

Cada vez me conmociono más de ver como la ignorancia se empodera de las redes, así como lo hizo en los medios de comunicación de masas y hace que las clases medias despolitizadas cada vez tengan más peso político y envíen sin pudor al mundo a la catástrofe. Lo que sucede en los Estados Unidos es el fin de un ciclo de empoderamiento de la ignorancia que se consolidó bajo el supuesto liberalismo de la época neoliberal y hoy recurre al fascismo para imponer la dominación global sobre las poblaciones marginadas del sur. Proceso que se hace, como siempre, con el apoyo de vastas elites del sur global.

Individuos que han venido lanzado campañas contra cualquier intento de regulación racional por parte de los estados y que hoy apoyan la regulación fascista que se lleva a cabo en el norte global, han hecho de las redes una gran bocina en la que opiniones que surgen de la vida cotidiana movilizan a quienes se sienten identificados con esas exclamaciones y los ignorantes se convierten en votantes que cambian la faz del mundo.

Los medios de comunicación de los Estados Unidos, que son el monopolio más fuerte de la comunicación mundial y que han logrado afianzar su poder a costa de prédicas de libertad que se imponen por encima de cualquier derecho, se unieron a la maquinaria militar para crear la imagen del musulmán terrorista, lo que les permitió recibir el apoyo de la clase media norteamericana –y del sur global- para acabar con Libia, Egipto e Irak. Esas son las mismas fuerzas que no cesan en su empecinamiento por terminar con Irán y Siria y poder apoderarse así totalmente de una de las más importantes fuentes del petróleo.

Fue mayoritario el apoyo que recibieron las intervenciones militares contra esos países por parte de la clase media –esa que cree que el mundo empieza y termina en el derecho al acceso a su televisión, a su nevera y a toda la basura del mercado y que pasa la mayor parte del tiempo postrada ante los aparatos de televisión, así como ahora no descansa de fascinarse en las redes al ver que su vociferación puede alcanzar una audiencia de otros miles de ignorantes.

Es esa misma clase media consumidora que apoya las trasnacionales de la comunicación apelando a su supuesto derecho a consumir basura, la que hoy apoya el fascismo de Donald Trump en las demenciales medidas que se están tomando contra los migrantes que salen por miles de un medio oriente destruido por la milicia imperial y que, para ver la radicalidad de su mensaje, se hace extensivo a los migrantes latinoamericanos en lo que parece ser ya la inmodificable decisión de construir el muro en la frontera con México.

Pero una de las máximas expresiones de la ignorancia que he visto es en una nota del Washington Post que, ahora a nombre de la clase media bienpensante que intenta liderar la oposición a Trump por razones eséticas como su mal gusto, dice que Trump es una muestra de la latinoamericanización de la política del imperio. Este tipo de análisis muestra como la ignorancia es promovida por los medios de comunicación a nombre de la libertad de expresión.

En estos análisis los intelectuales del imperio rehúsan a reconocer cómo el huevo de la serpiente ha germinado en su propio estómago y así como Hitler necesitó aprender poco de los dictadores latinoamericanos, es poco lo que Donald Trump tiene que aprender de los dictadores latinoamericanos que, por lo demás, casi siempre han estado vinculados a los intereses del imperio.

A los progresistas nos toca empezar a forjar una opinión alternativa a la masificación de la ignorancia promovida por las redes y exigir responsabilidades a las afirmaciones que hacen los individuos a nombre de la libertad desregulada. La dignificación de la política a través de un uso alternativo de las redes es quizá lo único que nos queda para detener la ignorancia y el narcisismo que permitieron la existencia del neoliberalismo y hoy apoyan el resurgimiento del fascismo.

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