OLACOM

El Observatorio Latinoamericano de Comunicación (OLACOM) fue creado en el año 2009 bajo la figura de Observatorio de Medios de CIESPAL, como un espacio para el ejercicio crítico sobre los contenidos mediáticos.

A partir de la gestión de CIESPAL iniciada en el año 2014, a cargo del Dr. Francisco Sierra Caballero, el espacio asume el nombre de Observatorio Latinoamericano de Comunicación, desde el cual se propone reimpulsar el proceso de posicionamiento nacional e internacional con la finalidad de construir una plataforma regional capaz de reunir y articular las múltiples iniciativas de observación, análisis y crítica de los procesos comunicacionales que se desarrollan en la región, así como incidir en las líneas de investigación, el campo teórico y los enfoques metodológicos. Asimismo, el  OLACOM se propone la producción de investigaciones propias y la organización de procesos formativos en materia de comunicación y medios.

El Observatorio Latinoamericano de Comunicación se vislumbra como un espacio de encuentro y producción de debates teóricos, prácticos y metodológicos sobre temas de comunicación y medios bajo un enfoque crítico y emancipador; como una plataforma capaz de articular, coordinar y liderar iniciativas para la producción de un pensamiento crítico original desde la región.  En ese sentido, a partir del año 2015, bajo la dirección del Dr.Julio Peña y Lillio, el Observatorio se plantea iniciar un proceso de crecimiento progresivo que permita abordar los  tres ejes principales de su gestión: a) Investigación; b) Formación y extensión; c) proyección y articulación regional.

Desde el OLACOM se propone la democratización de la comunicación y la irrupción de una ciudadanía posmediática, capaz de producir discursos colectivos a partir de la organización en torno a experiencias comunicacionales y la articulación de proyectos comunes. Para ello se considera necesario iniciar un proceso de desnaturalización de las dinámicas tecnomediáticas actuales, a partir de un análisis crítico y riguroso que devele las tramas invisibles que se tejen a su alrededor, esto es, la relación entre medios, tecnología y poder, así como la fuerza performativa del discurso.

Todo esto supone una acción investigativa que abarca desde el análisis de los contenidos mediáticos hasta las lógicas de producción y organización de los medios, pasando por  los regímenes jurídicos de la comunicación y las gramáticas de producción/reconocimiento de los discursos. Se trata de investigar las formas que asume el proceso comunicacional desde su producción hasta sus efectos de sentido. De esta forma, es posible desmontar aquel entramado mitológico que ha logrado subsumir la comunicación a lo mediático y que, simultáneamente, ha creado las condiciones subjetivas para la exclusión y abandono de la palabra por parte de aquellos que no cumplen con los “requisitos” para asumir el rol de “comunicadores”.

Paralelamente cobra importancia la acción pedagógica y formativa, es decir, la constitución de espacios de intercambio y producción de experiencias, saberes y conocimientos que potencien las oportunidades y capacidades de la sociedad y las comunidades organizadas. Se trata de poner-en-común un marco de referencias de diversa índole que sirvan simultáneamente para el re-conocimiento, la (re)construcción identitaria y la acción conjunta desde los pueblos del Sur.

En esencia el OLACOM trata de apuntalar la transición desde un paradigma democrático representativo, caracterizado mediáticamente por la concentración propietaria y la homogeneización de contenidos, a un modelo participativo-protagónico de democracia que, desde el punto de vista comunicacional, se refleja en la ruptura con el esquema tradicional de relación entre medios y receptores, para abrir nuevas oportunidades de producción discursiva ancladas en relaciones igualitarias e inclusivas.  Siguiendo el planteamiento teórico de Mattelart, tenemos que el desarrollo de estos espacios emergentes de producción discursiva y pensamiento crítico  se enmarca en una lógica de cultura-participación-poder, en el que los medios pasan a ser un instrumento y un proceso en sí mismo.